Supongo que esta debe ser la primera página que vi de Corben hará 41 años. Se trataba del número 6 del 1984 de Toutain y que la providencia hizo que hojeara en una librería de un pueblo de 5.000 habitantes...
Rápidamiente quedé prendado de ese estilo que me recordaba a muñecos de animación y de ese color imposible que tardé décadas en poder medio comprender cómo estaba hecho.
Demasiado joven era entonces para pensar que algún día se me marcharía Corben como lo han hecho también Moebius o Juan Giménez.
Corben fue amor a primera vista, de repente quería tener toda su obra. Pasé años buscando cada una de sus historietas o pacientemente esperando a que llegara el siguiente número de la revista que publicaba mensualmente su serial. Sí, disfrutar el Simbad, el DEN o el Bloodstar capítulo a capítulo hacía saborear todavía más su arte. Fue una suerte que esas obras no me llegaran en un principio en formato álbum.
En fin, podría alargar más este post, pero es día de duelo, siento la pérdida de Corben como alguien a quien tenía mucho cariño. El genio de Kansas ya no era ese hombretón que vino al Salón de Barcelona, era un hombre envejecido que parecía tener controlada cada una de sus venas, pero resulta que era más frágil de lo que creía...
Todas las lágrimas de hoy serán insuficientes para llenar tanto vacío.













