jueves, mayo 12, 2016

Corben, Dios del tempo.

Cuando terminas de ver El Dios Rata te das cuenta que nadie ni nada puede amargar el sabor esencial de una obra inquietante. Ni siquiera el "papel de revista Pronto" con el que está editado...
O que no haya algún texto de introducció... y mira que los corbenianos conocemos un blog de una apasionado de Poe, Lovecraft y Corben...

No es ningún descubrimento que Corben es guionista, un fabuloso creador de pedadillas que parece emular a Jan Strnad como si fuera su alter ego.
Esta vez nos envía a la américa profunda; no solo se trata de los mutantes o clones de otras historias, aquí los protagonistas son tipos con deformaciones.
Fisiognomía y alteraciones genetícas de consanguinidad. El horror cobra forma en viñetas llenas de genes recesivos. 
Y también mutantes...
Y monstruos de todo tipo... 

El estilo casi caricaturesco de Corben ayuda a la hora de interpretar esos rostros con narices imposibles o tan cercanos algunos a la microcefalia...
En medio de esta perturbación, Corben nos soprende desde una visión madura del artista que piensa y dibuja lo que quiere y como quiere.
El álbum es un viaje también por diferentes estilos de creación que en nada perjudican la obra. Lo dicho, Corben hace cuerpos desproporcionados y cuando le apetece vuelve al estilo "Den " de Murky World...




Y dentro de esa libertad artística soprende que en Rat God las viñetas se intercalen tanto unas entre otras. Técnica de desasoiego para un relato con prólogo, confrontación inicial, flashback, nudo, desenlace y epílogo... 
No se puede pedir más... 
La historia se desliza sola...

Seguro que la obra entusiasmará a los fans de Lovecraft. Estoy convencido que solo el maestro de Kansas podría adaptar en cómic En las montaña de la locura. 
Es posible que la atmósfera de El Dios Rata tenga un punto racista que Corben elimina al final de la obra, quizas una pirueta pero efectiva... 
Tanto como la última viñeta. Esa fotografia familiar nos hace pensar en la buena vida que tuvo Clark después de su "Deliverance". Altera nuestra imaginación esa perfecta poligamía...
Puestos a "alterar", Corben nos sorprende con la nueva manera de dibujar los atrivutos de Kito...
Evoluciones de la edad...

Como he dicho al principio, nada puede desvirtuar el placer de esta obra; algunos detalles se adivinan por sutilezas y otras no. Pero de ninguna manera encabrona como una película de David Lynch.

Ok, hoy no toca comparar El Dios Rata con Ragemoor... 

1 comentario:

Kikokun dijo...

Buena entrada.
Los tintes racistas son simplemente un reflejo del personaje principal de la historia, basado en HP Lovecraft, que era un gran supremacista blanco. Todo eso a pesar de su aspecto físico muy lejano al ideal 'ario' (comportamiento típico de personalidades desiquilibradas, como el mismito Adolfo Hitler, que tenia sangre judia)
Corben parodia magistralmente este tipo de personalidad sociopata del 'self-hating racist', cuando al final de Rat God el protagonista es rechazado por los suyos y acaba aceptando su verdadera identidad.